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Dr. Ximo Esteve, Reumatólogo del Hospital General de Alicante y Psicoterapeuta.

Conferencia divulgativa, Fibromialgia. 04 de
Mayo 2011, Hospital General de Valencia.

Tratamiento en
la Fibromialgia
No nos valen los
esquemas típicos para la mayoría de las enfermedades. Lo primero es informar al
paciente, y dejar claro que la enfermedad le va a acompañar durante toda su
vida, dejando al margen raras excepciones. El paciente, además de asumirlo,
tiene que entender los síntomas de la enfermedad, debe saber diferenciar los
síntomas provocados por la fibromialgia, de los causados por otro motivo. Es
muy importante que el enfermo asuma un papel activo en el tratamiento. El
médico va a servir de gran ayuda, pero finalmente es el paciente quien debe
dirigir la enfermedad. ¿Y cómo? Pues cuidándose física y emocionalmente. Y
consultar con el médico cuando sea necesario.
Por tanto el tratamiento va a girar en torno a tres
ejes: el ejercicio, la medicación y la mejora de los aspectos psicológicos,
laborales y sociales.
El ejercicio físico es en estudios científicos
la medida terapéutica aislada que se ha demostrado más eficaz, ya que tiene
muchos beneficios. Andar deprisa con un calzado adecuado es una muy buen
opción. También podemos hacer bicicleta, o acudir a un gimnasio, donde tenemos
muchas posibilidades, como por ejemplo la gimnasia de mantenimiento. Pero
siempre teniendo en cuenta que uno debe respetar sus limitaciones, aprendiendo
a no lesionarse. Los ejercicios en el agua también son muy recomendables, y
además el agua va a suponer una barrera importante para evitar las lesiones.
Cada persona ha de elegir el ejercicio que mejor le vaya, el que mejor le
funcione, con el que se sienta más a gusto. Es muy importante el ejercicio
aeróbico (aquel que acelera los latidos del corazón), es muy útil y ha sido el
más estudiado en fibromialgia. Y este ejercicio aeróbico se puede complementar
con ejercicios de musculación suave, o también con estiramientos. Bailar
también es muy útil, pero sin excederse para evitar el encontrarnos mal al día
siguiente. Por tanto es vital en el ejercicio físico el conocerse y saber hasta
donde uno puede llegar. También destacar el taichí y el chi kung (combinan la
mente, la respiración, el cuerpo y el contacto corporal, conjugado la
meditación con el movimiento) cuya eficacia ha sido demostrada en estudios
científicos recientes. Sin embargo, el yoga y el pilates no son recomendables
debido a las posturas.
Sobre el tratamiento
farmacológico, hay algunos antidepresivos, algunos anticonvulsivantes o
relajantes musculares que pueden mejorar los síntomas en general de la
fibromialgia, pero ocurriendo esto en un porcentaje pequeño de pacientes, por
lo que en ocasiones hay que probar varios de estos fármacos para encontrar el que
mejor nos funcione. El tratamiento para el dolor es fundamental, desde el
analgésico simple, hasta antiinflamatorios, ya que la fibromialgia casi nunca
está sola, suele haber algo más, como ansiedad, artrosis, hernia discal, etc.,
que en personas sin fibromialgia no causarían problemas, pero en una persona
que padezca fibromialgia sí. En cuanto a los relajantes musculares o para el
sueño, es recomendable que sean tratamientos breves, tomarlos unos días y
descansar. Es importante tener en la reserva algún medicamento que nos funcione
y podamos utilizar cuando ocurra un brote.
Pero siempre hay que tener en cuenta que no podemos
recurrir únicamente al tratamiento farmacológico. Si se encuentra un fármaco
que funcione, la mejoría puede durar de uno a tres meses, pero si no se hace
ejercicio y no se cuidan los aspectos del tipo de vida, la mejoría se va
diluyendo con el tiempo. Y al final te encuentras cuando ha pasado un año que
ya has perdido todo el beneficio y además estás tomando un medicamento que antes
no tomabas.
El aspecto más difícil es el poder mejorar los aspectos psicológicos, sociales y laborales.
En algunos casos será útil la psicoterapia para poder solucionar problemas que
sean potencialmente solucionables, o para poder asumir algunos problemas que no
tienen solución. El psiquiatra puede ayudar además en algunos casos con
medicación. Es importante también el poder controlar algunas emociones fuertes,
porque si no después pueden empeorar los síntomas. Sin embargo en otras
ocasiones sí es necesario expresar las emociones, como el llorar cuando hace
falta, o reír, o expresar la rabia, lógicamente cuando se pueda, por ejemplo en
casa después de haber tenido un problema con el jefe en el trabajo. También es
importante el poder controlar el estrés, o saber decir que no cuando tenemos
que decir que no, por ejemplo el no quedarnos con los nietos o sólo cuidarlos
un espacio reducido de tiempo si no puede ser de otra forma o estamos muy
cansados en un determinado día. Tenemos que poner límites y no sobrecargarnos.

Ya en el turno de preguntas, destacar las siguientes conclusiones:
El Dr. Esteve sí cree que los pacientes
pueden en parte controlar su enfermedad, controlar la fibromialgia, pero para
esto se necesita tiempo, él necesita dedicarles un tiempo importante a sus
pacientes.
El “Tramadol”,
si le funciona al paciente y las analíticas van saliendo bien, no hay que
preocuparse por los potenciales efectos secundarios (efectos negativos para el
hígado, etc.). Lo ideal sería utilizar una dosis mínima, y parar al término de
un tiempo prudencial, pero si no hay más remedio, mientras las analíticas vayan
saliendo bien, no hay problema en prolongar cierto tiempo el tratamiento.
Partiendo de la
base de que el paciente debe conocer su enfermedad y los síntomas derivados, al
médico hay que acudir cuando tengamos un dolor diferente, un dolor concreto que
no ha sido la tónica común el padecerlo. Hay que decirle al doctor que yo
conozco la fibromialgia y sus síntomas, pero que ahora tengo un dolor que no
tenía. También por ejemplo una posible estrategia si tenemos que acudir a
urgencias puede ser el no decir de entrada que padecemos fibromialgia, porque
sí es verdad que un determinado porcentaje del personal sanitario no acaba de
entender esta patología.
Aunque hay un
factor genético en la fibromialgia, los descendientes de enfermos de
fibromialgia no tienen por qué heredar la patología.
Sobre el tema
de la alimentación, que es un tema complejo y en el que influyen muchos
factores, el Dr. Esteve no es
partidario de una recomendación general para todos. Puede haber ciertos
alimentos que causen intolerancias digestivas y que éstas puedan provocar el
empeoramiento de los síntomas de la fibromialgia, pero cada paciente debe ver
si hay algún alimento que no le siente bien, y entonces eliminarlo de su dieta.
Hay un reumatólogo de Madrid que encuentra casos de enfermedad celíaca oculta
en pacientes con fibromialgia, pero para el Dr. Esteve este tema no está claro.
Los parches de
morfina pueden ser recomendables pero para momentos muy puntuales.
La deprivación
hormonal de la menopausia o de una operación en que tengan que extirpar los
ovarios, puede desencadenar la fibromialgia si estaba en un estado latente, o
empeorar los síntomas si ya se padecía.
El
cuidador/familiar del paciente con fibromialgia, en primer lugar deber cuidarse
a sí mismo, y encontrarse bien para poder ayudar al enfermo. Y siempre tiene
que actuar dentro de unos límites, ni estar constantemente encima del paciente,
ni obviamente tampoco pasar.

Dr. Ximo Esteve, Reumatólogo del Hospital General de Alicante y Psicoterapeuta.
Dr. Javier Calvo Catalá,
Jefe de Reumatología y Metabolismo Óseo del Consorcio Hospital General de
Valencia.
*Es una edición de, Javier García.
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12 de Mayo, Día Mundial de la Fibromialgia

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