Página 1ª
Cartas

PIEDAD
SOMOS
MUCHOS LOS QUE TE QUEREMOS
Hola, mi niña del
alma:
Te escribo esta carta
con la esperanza de que algún día pueda llegar a tus manos. No sé que edad
tendrás entonces pero nada habrá cambiado, los sentimientos no se difuminan ni
se pierden en el espacio.
Decirte que, desde
hace tres años, muchas veces te hemos escrito, tus hermanos, yo…tu familia, que
nunca te hemos olvidado ni te olvidaremos jamás; que tuvimos el orgullo de que
formaras parte de nuestras vidas y que ese hueco que anida en nuestros
corazones, estará siempre reservado con tu nombre, para ti.
Que no ha sido fácil
el camino, que lo hemos intentado todo para que supieras que nunca te hemos
abandonado y para recordarte lo gran persona que eres, lo inmensamente generosa
que fuiste con nosotros, y que igual que eran auténticos tus besos, abrazos y
achuchones, los nuestros también eran reales y traspasaban los rostros hasta
fundirse en un arcoiris repleto de matices de afectos.
Que sepas, niña de mi
alma, que tu cama seguirá aquí en nuestro hogar, que tu cajita de recuerdos está
intacta, que tu ropa continúa guardada entre jabones de jazmín, en las gavetas
que tantas veces abrieron y cerraron tus pequeñas manos.
Los libros, tus
libros, inmersos de colores y contenido, mantienen vivas las estanterías y las
fotos, nuestras instantáneas, perviven colgadas en las paredes de nuestra casa y
forman parte del paisaje de cada día.
Que he rogado a Dios,
¡no sabes cuánto! que estés bien, que no te olvides que vales mucho, que
eres ¡grande, grande! pero vulnerable también. Que sigas sonriendo e
iluminando tu rostro con esos ojos de ángel, como lo sabes hacer, y cuando
tengas ganas de llorar pidas ayuda, porque, mi niña, tú nunca has hecho nada
malo, no eres culpable de nada, sólo has hecho bien y has regalado momentos
dichosos a quienes te hemos querido.
Mi querida niña, yo estoy bien, todos estamos bien.
Tu hermana mayor ya es médico, como tú querías ser.
Tu maletita roja de Reyes, con la que tantas veces utilizaste el fonendo auscultando a tus muñecas, sigue en tu habitación. Tu hermano mayor, alto y de
un enorme corazón, algún día te elevará de nuevo hasta el cielo, con sus brazos,
hasta que roces las nubes, y tu hermana pequeña ya está en el Insti, como
ustedes decían. Ella guarda sus zapatos y su ropita más especial para ti, porque
la vida lleva su rumbo y seguimos adelante aunque te echamos de menos mucho,
pero estamos juntos. Lo más que importa es que tú estés bien ¡ojala hubiese un
hilo de seda invisible que llegara a ti y como Campanilla te susurrara al oído
lo cerca que estás de nosotros!
Nunca nadie ha
entendido que yo no podía “entregarte” sin luchar, a un abismo tangible, con los
argumentos de peso que teníamos a mano. No podía permitir producirte un desgarro
afectivo porque eras una niña
feliz y que tu sonrisa y carcajada se convirtieran de repente en
un llanto inconsolable, ni que tus días luminosos los cubriera para siempre el
ocaso. No han querido ni verlo ni entenderlo porque, a veces, las personas
mayores son así, se equivocan y no rectifican y a los niños pequeños les
silencian su voz.
Le doy las gracias, mi
amor, a tu madre biológica por haberte traído a este mundo, pero al mismo tiempo
ruego que no sea para que sufras más. Les doy las gracias a muchos miembros de
tu familia biológica por habernos comprendido, ayudado y alentado. No importa,
vida mía, lo que haya podido pasar, yo soy una persona adulta y tengo
alternativas y recursos para salir adelante, pero sí nos importa qué te pueda
ocurrir a ti y cómo te sientas.
Me gustaría que
hubieses seguido en casa, adquiriendo principios como los de tus hermanos,
cuidando de ti, tomando las medicinas a tus horas, jugando al Monopolio, a
Gestos, a Quién es Quién…comiéndonos el potaje todos juntos y verte amasar
gofio, disfrutando con tu hermanita pequeña. Hablar de Alicia en el País de la
Maravillas, de Winnie de Pooh, y darnos el abrazo gigante cada vez que llegaba
la noche.
Tus perritos, Gara,
Fisco, Fotingo, tus gatos, Gandhi, Alba y Negrita siguen bien, tan juguetones y
cariñosos como siempre, a pesar de que nunca dejan de hacer travesuras. Todo
sigue en su lugar, el parque, los columpios, el kiosco, las aceras, las
flores…tus geranios.
Pequeña niña, si algún día sólo
crees escuchar al silencio, ten por seguro que sigue latiendo el amor en nuestros corazones, que
el cielo es azul, que las gaviotas surcan el mar y el romero de tu patio
continúa con su tierra húmeda, bordeado de musgo verde, al lado de esta puerta
que siempre seguirá abierta para ti.
Soledad Perera, julio 2010.
Publicado en nuestro Foro espondilitis.eu, Puntea aquí.

Solo por hoy, en la mañana, voy a sonreir cuando vea tu rostro y reir cuando tenga ganas de llorar.
Solo por hoy, en la mañana, voy a dejarte escoger la ropa que te vas a poner, voy a sonreír y a decirte que te queda perfecta.
Dolo por hoy, pediré un día de descanso, o vacaciones, para llevarte al parque a jugar.
Solo por hoy, al mediodía, voy a dejar los platos en la cocina y voy a dejarte que me enseñes como armar un rompecabezas
Solo por hoy, en la tarde, voy a desconectar el teléfono y a apagar lacomputadora, para sentarme junto a ti en el jardín para hacer burbujasde jabón.
Solo por esta tarde, no voy a reclamarte ni siquiera a murmurar,cuando tu grites y llores cuando pse el carro de los helados, y voy asalir contigo a comprarte uno.
Solo por esta tarde, no voy a preocuparme sobre que va a ser de ticuando crezcas y voy a pensar otra vez en todas las decisiones que hayahecho acerca de ti.
Solo por esta tarde, te estrecharé en mis brazos y te contare unahistoria acerca de cuando tu nacistes y sobre lo mucho que te quiero.
Solo por esta noche, te dejaré salpicar en la tina y no me voy a enojar.
Solo por esta noche, te dejaré despierto hasta tarde, mientras nos sentamos en el porche a contar las estrellas.
Solo por esta noche, cuando pase mis dedos entre tu cabellomientras rezas, simplemente daré gracias a Dios por el mayor regalo quehe recibido.
Voy a pensar en las madres y en los padres que están ahora buscandoa sus hijos extraviados; las madres y padres que visitan a sus hijos ensus tumbas en lugar de camas, en las madres y padres que están en los
hospitales mirando sufrir a sus hijos, gritando por dentro por no poder
hacer nada mas.
Y cuando te dé un beso de buenas noches te voy a estrechar un poco más fuerte y un poco más de tiempo.
Así, agradeceré a Dios por ti y no le pediré nada, excepto, un día más.
Creo que estamos demasiado absorbidos en nuestras rutinas diarias que olvidamos el hermoso regalo que SON REALMENTE los niños.
No podemos saber si Dios nos dará un día más para poder disfrutarlos.
Janina (Murcia) 17/12/2007
Publicado en nuestro Foro espondilitis.eu, Puntea aquí.

Página siguiente, Puntea aquí.


|