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Artritis Reumatoide, Alimentación
Determinados alimentos pueden empeorar la artritis
Numerosos pacientes con artritis reumatoide producen un número desmesurado de
anticuerpos hacia ciertos alimentos. Según unos investigadores
noriegos, esta hipersensibilidad podría provocar exacerbaciones de la
enfermedad en las articulaciones.
A partir de la observación de que los pacientes de artritis reumatoide suelen notar vínculos entre la ingesta de ciertos alimentos y la intensidad de la enfermedad, el equipo del Dr. Per Brandtzaeg,del Rikshospitalet de Oslo, ha elaborado un estudio cuyas conclusiones
indican que determinados tipos de comida pueden intensificar la
reacción inflamatoria articular hasta el punto de producir síntomas
clínicos.
Entre algunos de los alimentos identificados figura la leche, los huevos, el cerdo y el pescado.
Fuente y más información:
M21 (Medicina 21)
Revista Gut 2006;55:1240-1247



Alrededor de 250.000 personas en España sufren artritis reumatoide,
una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a las articulaciones y
cuyo origen parece ser autoinmune (el sistema inmunitario ataca al
propio organismo). De cada 100.000 habitantes, se diagnostican 10 casos
anuales, lo que la convierte en una enfermedad frecuente. Desde
diferentes ámbitos de la medicina se han propuesto dietas que podrían
prevenir y supuestamente ayudar a paliar sus síntomas.
Los antioxidantes también parecen jugar un papel importante, pero
la controversia rodea tanto las prescripciones dietéticas sin
fundamento, como la utilización de suplementos nutricionales. Por el
momento, la Dieta Mediterránea está tomando sólidas posiciones avaladas
científicamente para considerarse como "adecuada" en el tratamiento.
"La dieta mediterránea reduce la actividad inflamatoria de la artritis
ayudando a los pacientes a incrementar su actividad física, mejorar su
vitalidad y su calidad de vida". Estas son las conclusiones del estudio
de un grupo de investigadores, liderados Kalmar County, del
departamento de Medicina de la Universidad de Umea, en Suecia. A dos
grupos de pacientes afectados por la enfermedad, aplicaron, a modo de
tratamiento, la dieta mediterránea o una dieta típica occidental.

Antioxidantes protectores
La asociación entre vitaminas y minerales antioxidantes
(provenientes de alimentos o de suplementos) y el riesgo de artritis
reumatoide, ha sido evaluada en estudios prospectivos con interesantes
resultados. Desde la Clínica Mayo y diversas universidades
estadounidenses se ha probado que grandes ingestas de vitamina C o la
suplementación con vitamina E (ambas antioxidantes) están inversamente
relacionadas con la enfermedad, es decir, a más vitaminas menos riesgo.
También se da una relación inversa con la beta-criptoxantina, un
carotenoide presente en las frutas cítricas. El cobre, zinc y manganeso
son minerales a los que se les han atribuido efectos positivos sobre la
artritis, pero los investigadores de EE.UU. sólo han encontrado una
disminución del riesgo con el aumento del consumo de zinc, sobre todo
en forma de suplemento.
Su conclusión es que posiblemente la ingesta de cítricos ricos en
beta-criptoxantina y suplementos de zinc y el incremento en la
alimentación de frutas y verduras ricas en antioxidantes, como las
crucíferas (brócoli, col o coliflor) pueda considerarse como un factor
protector contra el desarrollo de la artritis reumatoide.
Aunque el mecanismo de acción de estas sustancias no es conocido en
su totalidad, se sugiere que los antioxidantes actúan contra los
radicales libres que causan la muerte de los tejidos. Por ello, estos
micronutrientes podrían ser el aporte adicional en la lucha contra la
enfermedad.
Revista Gut

Una alimentación que excluya alimentos sin consejo especializado es muy peligrosa, por el riesgo de carencias nutricionales que pueden empeorar
más el estado de salud
Consulta siempre a tu médico especialista antes de tomar algún medicamento

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Dr. Javier Calvo Catalá, Jefe de Reumatología y Metabolismo Óseo del Consorcio Hospital General de Valencia
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En Octubre, se celebra el Día Mundial de la Artritis Reumatoide
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Tratamiento. ¿Reposo o ejercicio?
En los brotes de la enfermedad debe disminuirse la actividad habitual,
recomendándose el reposo de las articulaciones afectadas. En estos períodos
se solicitará la baja laboral. No es necesario permanecer en cama
salvo en situaciones especiales.
Es muy importante la posición de las articulaciones durante el
reposo, manteniendo brazos y piernas estirados, ya que aunque la flexión
puede aliviar los síntomas, a la larga favorece la aparición de
deformidades. Las férulas son estructuras rígidas que mantienen las
articulaciones en reposo en una posición adecuada, mejorando el dolor y la
inflamación y evitando deformidades articulares. Se emplean sobre todo
durante el descanso nocturno en manos, pies, rodillas y tobillos.
El ejercicio debe formar parte de la vida diaria del paciente con
artritis reumatoide. Es esencial cuando las articulaciones no están
inflamadas y contribuye a evitar la deformidad, la pérdida de fuerza y la
osteoporosis. Se pueden realizar:
- Ejercicios pasivos: realizados por otra persona especializada.
Generalmente se emplean en los casos graves.
- Ejercicios isométricos: con contracción del músculo, sin mover
la articulación. Ayudan a mantener la fuerza muscular y evitan la atrofia.
- Ejercicios activos: es importante realizar a diario, durante unos
minutos una tabla de ejercicios que incluya la movilización de todas las
articulaciones.
- Masajes: ayudan a la relajación muscular.
En cuanto a deportes se recomiendan la natación, la bicicleta y
caminar, evitando aquellos que supongan cargar peso o impactos sobre las
articulaciones.
La valoración periódica en unidades de rehabilitación puede estar
indicada para mejorar la función articular de los pacientes.En cuanto a la actividad diaria se recomienda evitar la actividad
física excesiva, respetando un descanso nocturno de al menos 8 horas.
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